Control de esfínteres

Según algunas estadísticas el proceso de aprendizaje de ir al baño se debe de realizar entre los dos y los cuatro años de edad, pero no en todos los casos se consigue en este intervalo de tiempo.
El control de esfínteres o el aprendizaje de ir al baño, es un habito que para mí entender no se aprende, solo se adquiere en el momento en el que el niño tenga la madurez suficiente para conseguirlo. Yo inicie el proceso en varias ocasiones y sinceramente lo hice pensando en enseñarlo para que pasara más desapercibido entre los demás iguales y no lo hice tomando en cuenta si tendría la madurez suficiente para comprenderlo.

Sebastián tenia casi cinco años cuando conseguimos adquirir el habito de ir al baño. Después de aquellos intentos fallidos de retirada del pañal me di cuenta que no era tan sencillo y que necesitaba algo mas que voluntad. Planteé mis dudas y pedí consejo en el gabinete, entonces Raquel me aconsejó empezar con una hoja de registro y que apuntara en ella el día, la hora y anotara las observaciones más importantes ya que eso me podría ayudar a la hora de ver la evolución del proceso, pero también me podría ayudar a ver los posibles fallos que tenía y así reconducir la situación para que el proceso se realizara con éxito. El registro me ayudó muchísimo a la hora de organizarme sobre todo porque tomé la decisión de retirar el pañal de día y de noche.
En los primeros días mi pequeño se lo tomó como un juego, porque mamá lo sentaba en el aseo y cantaba, le hacía algún juego con las manos o jugábamos con algún juguete. Empecé haciendo el registro minuciosamente sentándolo a cada hora y levantándolo tres veces por la noche. Después de unos diez días empecé a aumentar el tiempo de una hora a una hora y media y así sucesivamente, en cuanto la noche también pasé de tres veces a dos y posteriormente cuando empezó a controlar mejor a solo una vez por noche.
Tengo que aclarar que no siempre que lo sentaba hacia pipi y en muchísimas ocasiones a los cinco minutos de haberlo sentado se hacía encima, como es lógico intentaba reñirlo para que comprendiera que no lo había hecho bien y corregir la conducta, pero en ocasiones le parecía gracioso y se reía a carcajadas, obviamente no lo hacía para disgustarme ni mucho menos por que mis esfuerzos no valieran la pena, simplemente que no entendía mi tono de voz ni las palabras que acompañaban ese tono de voz. Debido a la situación y viendo que la solución no iba a ser muy fácil, opté por estar mucho más atenta a su lenguaje corporal, ya que cada vez que tenía ganas de ir al aseo tenía una expresión facial y una postura corporal algo diferentes.
El estar atenta a su lenguaje corporal, me hizo conocerlo mejor si cabía y adaptarme al ciclo que su cuerpo tenía para ir al baño y no estar tan pendiente a lo que mi registro marcaba, no obstante, es un proceso lento y necesita mucha paciencia para poder llegar a un buen resultado.
Para la vuelta de las vacaciones habíamos conseguido en gran parte que mi pequeño controlara sus necesidades, pero necesitábamos una herramienta más, puesto que mamá “adivina” no iba a estar siempre presente. Sebastián tenia que signar o pedir de alguna manera su necesidad de ir al baño.
Poco a poco aprendió a signar y hacer la petición, pero a pesar de eso no doy por hecho que el reto esté conseguido, porque hoy en día con ocho años a veces se hace encima, bien porque hace la petición demasiado tarde, por lo tanto de camino al baño ya no puede aguantar, o porque en ocasiones utiliza el signo para llamar la atención, o porque el adulto que está con él no está atento a sus peticiones o no las comprende y también se da el caso, de vez en cuando, de que esté demasiado entretenido con la actividad que realiza en determinado momento y se le olvida ir al baño.
Quiero terminar el artículo explicando que todo lo expuesto más arriba, esta escrito desde el más profundo respecto que se merece mi hijo, pero con la esperanza de que pueda servirle de ayuda a aquellas familias que piensan que la batalla está perdida. En este artículo he evitado ciertos detalles y explicaciones y sólo he expuesto aquello que yo considero que puede ser útil a la hora de educar, corregir o reconducir ciertas conductas.

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