La culpa y el Por qué?

Sebastian en el Paseo Marítimo

Por qué? Si el embarazo ha ido bien, si no soy fumadora, ni consumo bebidas alcohólicas, ni ninguna substancia estupefaciente…
Quizás estas son las preguntas más frecuentes que nos solemos hacer, incluso echas la mirada atrás en el momento en el que empezó todo, en el momento en el que me enteré de que iba a ser mamá.

Sentí mucho miedo porque no sabía si iba a ser capaz de cuidarlo, de quererlo y de protegerlo como se merecía.
A partir de allí la ilusión de tenerlo invade mi vida y poco a poco aparta la sombra del miedo; todos los meses tenía mi cita a ciegas con MI GRAN AMOR a través de la pantalla del ecógrafo.
Conforme pasaba el tiempo lo imaginaba, y acariciando mi enorme barriga hacía mis peticiones… lo imaginé con una cara perfecta, siempre con mofletes colorados, con mirada expresiva y pestañas largas, y que tuviera unos labios que le dibujen una sonrisa de aquellas que se contagian y te invita a ser feliz, con manitas grandes y deditos finos, inteligente y algo bicho… y todo se cumplió, pero ¡maldita sea!, se me olvidó imaginar su voz, se me olvidó pedir que su voz fuera dulce y templada.
Cuando me vine a dar cuenta ese bebé que miraba y encontraba perfecto, poquito a poco, a pesar de seguir perfecto, no avanzaba.
Hoy en día, por suerte, el diagnóstico de niños que padecen Trastorno del Espectro del Autismo (TEA) cada vez es más temprano. Cuando dicho diagnostico llega, el profesional está acostumbrado a este tipo de situaciones, pero tú, no estás preparado. En ese instante se te nubla la vista, “ni ves, ni oyes”… sólo deseas que se hayan equivocado. No sabes muy bien qué es lo que te quieren decir con tanta palabra técnica que no has escuchado en tu vida, sólo estás deseando que se acabe todo para salir por la puerta, para poder llorar, porque sientes que el nudo que llevas en la garganta te va a ahogar. Coges a tu pequeño en brazos y te vas. Lloras, lloras, lloras y lloras, miras a tu pequeño y te preguntas: por qué?, por qué él?
Empiezo a empaparme de información, de información “mala”, porque reconozco que no sé buscar información de manera adecuada, porque información no es todo aquello que se descarga una vez introducido el nombre en el buscador, pero, no obstante, tu dolor te empuja a leerlo todo y de cualquier manera.
En mi desesperación y mi negativa para aceptar la realidad empecé a buscar culpables, ya que, para mi parecer, alguien tenía la responsabilidad de lo que pasaba. Primero empecé a culpabilizar a los médicos por ciertas circunstancias del parto. Después los rumores de ciertas vacunas me hicieron buscar otros culpables. Un día te pones a leer, y aunque no es comprobado lo que lees, también allí encuentras culpables y por echarle la culpa a algo hasta piensas en factores medio ambientales.
Y es que, buscar culpables tampoco te hace sentir mejor, te llena el corazón de odio y de ira y te impide ayudar a tu pequeño. Porque no aceptar cuanto antes la situación no te deja ver las verdaderas necesidades de tu pequeño, ese pequeño que no entiende nada y sólo necesita una inmensa dosis de amor, paciencia y serenidad.
Una de las cosas buenas que tiene el ser humano es el amor.
EL AMOR que nace del corazón de unos padres, es el amor mas grande, mas puro y mas verdadero que puede dar un corazón. Así que con amor tratas de hacer lo mejor y intentas construir un futuro con tus metas y tus sueños.

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6 Comentarios

  • Una madre luchadora que esta consiguiendo realidad muchos sueños que jamas esperaba de su hijo ,con esfuezo,trabajo,y ayuda de especialistas te felicito ela

  • Por encima de todo, las madres somos personas, tenemos sentimientos y ante un hijo se multiplican y en caso de adversidades hasta el infinito: desconcierto, ira culpa, rabia, incomprensión, impotencia, tristeza, miedo… y un largo etc. De todos ellos hay que luchar por dejar de lado la impotencia, siempre se puede mejorar y ahí está lo positivo y por lo que merece la pena luchar!!! Y sin duda tú seguirás adelante!! Habrá baches en el camino, están en la vida de todos, pero los sortearán y ADELANTE!!!!

  • Acabo de leer el artículo entero, y os escribo con el corazón en la mano. Estoy llegando a mis 40 años y quizá por mi vida, quizá por mi profesión, (Policía), me resulta difícil no entristecerme de vez en cuando por la falta de valores humanos que existen hoy día.
    Está historia me llena de fuerza y alegría, solo me queda dar las gracias a esa madre y a esos ángeles que saben guiarla. Gracias por darme una dosis tan grande de amor verdadero, por darme ese ejemplo de fortaleza, por hacerme valorar más, esos pequeños privilegios que banalizamos. Seguiré intentando parecerme a vosotros, y dejaros claro que no solo ayudaisa a Sebastián. Nos inspirais a mucha gente a creer más en las personas.

    GRACIAS.

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