Sus intereses y trabajar a partir de ellos

A menudo escucho la expresión “los niños con autismo viven en su mundo” y no estoy de acuerdo con esta forma de expresar, porque realmente hay un solo mundo y ese es el que todos compartimos; solo que, algunos tenemos intereses y gustos diferentes. Aparentemente los niños con autismo carecen de interés por lo que ocurre a su alrededor y a veces la reacción que puedan tener en determinados momentos puede que no sea la que uno espera o desea, pero ellos tienen sentimientos como todos los demás niños.

Los niños con autismo en muchas ocasiones perciben las cosas de forma diferente y les cuesta trabajo comprender, pero ríen, lloran, juegan, disfrutan y son felices. Además, comparten con nosotros, por lo tanto el autismo no es un mundo aparte si no parte de este mundo. Quizás yo también cometí el error de pensar así durante un tiempo, pero viviendo con este trastorno en casa me di cuenta de que el autismo solo se comprende y que nuestros niños con TEA están igual de presentes que los demás niños, solo, que tenemos que comprenderlos y buscar aquellas cosas que les interesan para empezar a establecer vínculos a partir de ahí.
Con Sebastián no fue nada fácil encontrar algo interesante o motivador, porque él tenia todo tipo de juguetes, pero ninguno le interesaba. Su único entretenimiento era desordenarlos para mi entender, pero perfectamente ordenados en su mente. Y estaban perfectamente ordenados para él, porque cada vez que yo movía alguno o lo colocaba en otro orden, él lo cogía y lo dejaba en el mismo sitio y en el mismo orden que lo tenía colocado inicialmente. Coches, bloques de construcción, muñecos de los dibujos animados que más le gustaban, peluches, etc… todo pasaba por sus manos sin que le despertara un mínimo interés y en el caso de que algo le gustara o le despertara interés no jugaba como lo haría cualquier otro niño. Él tenía su particular forma de hacerlo: los coches debían de estar con las ruedas hacia arriba y él le daba vueltas sin cansarse repetitivamente, a los juguetes que disponían de música o de algún sonido les pulsaba infinitamente el mismo botón hasta que lo convencía que lo dejara de hacer porque el mismo sonido tantas veces terminaba siendo ensordecedor…
Conforme mi pequeño iba creciendo, sus manías no cesaban, ni cambiaban, al contrario tenía más y esto me hizo fijarme mucho más en qué tipo de juguetes compraba, sobre todo para que pudiera cambiar sus manías. Para evitar el círculo repetitivo que tenía a la hora de jugar empecé a comprarle puzles y por primera vez vi a Sebastián interesado y entretenido con un juguete. Entonces empecé a comprar todo tipo de puzles y con ello Sebastián aprendió el nombre de algunos animales, los números de 1 al 10, nombres de objetos y vehículos, pero de todos los puzles que tenía había uno por el que mostró un especial interés y fue el puzle de letras. Sebastián aprendió con facilidad las letras y le gustaba sentarse y jugar con ellas. A pesar de no hablar las reconocía perfectamente porque cuando nos enseñaba una letra y nosotros le decíamos otra que no era, se cabreaba y en ocasiones lloraba. Teníamos entre manos una valiosa herramienta para trabajar, pero no supimos utilizarla ni aprovecharla.
Cuando Sebastián empezó las terapias en el gabinete Proyecto Tres, fue su psicóloga Raquel Garrigós la que nos dio las claves y las pautas para trabajar a partir de las cosas que le gustaban y le motivaban. Raquel supo aprovechar muy bien el interés de Sebastián por las letras. Primero empezó trabajando su rigidez porque había una herramienta motivadora pero no la podíamos utilizar de cualquier manera, porque Sebastián solo quería nombrar las letras de la A-Z en perfecto orden y sin saltarse ninguna, y si no era así lloraba, pataleaba y se negaba hacer la tarea, entonces ante esta situación se tenía que trabajar primero su rigidez, porque solo siendo más tolerante es posible trabajar, aprender y avanzar.
Raquel con su infinita paciencia, el empeño y el amor que le pone a su trabajo, logró que poco a poco los llantos disminuyeran y que pudiera tolerar pequeños cambios. Los avances de Sebastián han sido siempre pequeños pero constantes y eso se debe a la profesionalidad de su psicóloga Raquel Garrigós, a la que le estoy muy agradecida, y no solo por como ha llevado el caso de Sebastián, también por todo lo que nos ha enseñado a nosotros como padres para mejorar la comunicación entre nosotros y nuestro hijo y las pautas que tanto nos han servido para educarlo, entenderlo y comprenderlo todo mejor. Una de las cosas que más me gustó del gran trabajo que hizo Raquel con Sebastián fue la manera que ella utilizó para que mi pequeño pudiera comprender cuando hacía bien el trabajo.
Cuando Sebastián empezó en el gabinete Proyecto Tres tenía cuatro años, pero con la capacidad de comprender de un bebé de dieciocho meses, lo que suponía que en muchas ocasiones no entendía lo que se le pedía o lo que tenía que hacer. Y Raquel lo ayudó comprender premiándolo con trocitos de coco ya que era su alimento favorito, así Sebastián empezó a darse cuenta que el premio lo conseguía haciendo bien la tarea. Sebastián es un niño muy inteligente y en su momento lo comprendió con facilidad, eso le permitió aumentar su autoestima y poco a poco disminuir esa rigidez que no le permitía disfrutar y aprender.
Raquel supo aprovechar el interés de Sebastián por las letras y lo utilizó para enseñarle palabras nuevas, y mientras que estaban aprendiendo palabras nuevas Raquel descubrió una nueva herramienta motivadora que fue su interés por los animales. Esta nueva herramienta nos sirvió para aumentar su vocabulario y sobre todo esto nos abrió un nuevo abanico de posibilidades a la hora de trabajar. Ahora podíamos mejorar su atención de forma divertida. Divertida sobre todo porque a Sebastián le encantaba todo lo que estaba relacionado con los animales: sonidos, fotos, figuras de plástico o peluches, y resultaba fácil ponerse con él a realizar cualquier trabajo a través del juego.
Hacer los trabajos a partir de juegos para captar la atención del niño es muy importante, también aprender palabras y aumentar su vocabulario es importante porque para avanzar se necesita un amplio vocabulario para poder entender y comprender mejor lo que le rodea.
Conforme mi pequeño ha ido creciendo ha aprendido mucho y eso se ha notado en su día a día, gracias al amplio vocabulario de palabras que ha aprendido, Sebastián es mucho más receptivo, comprende mucho mejor y es mucho más feliz. El tener un amplio vocabulario también ha servido para que Raquel pudiera empezar con Sebastián el proceso de lectoescritura, proceso que lo hemos empezado con mucha ilusión porque Sebastián está feliz y le gusta aprender a escribir y cada vez que aprende a escribir una palabra nueva él mismo lo celebra con interminables risas y cariñosos abrazos.
Sebastián se está haciendo mayor y me hace feliz ver como se esfuerza en aprender y como supera los retos diarios, también es motivo de felicidad ver como vence sus propias limitaciones y sus miedos, es maravilloso ver como se desenvuelve y como entiende cada vez más y todo es gracias al aprendizaje porque estoy convencida de que vocabulario es igual a mejor calidad de vida. El gabinete Proyecto Tres es el motor de este aprendizaje y junto con el cole y el trabajo en casa se ha conseguido dibujar un bonito camino, camino que seguiremos dibujando para que Sebastián siga mejorando y para que su autismo no sea una barrera o un obstáculo en camino.

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